Sandra Gómez dio la bienvenida a los niños bielorrusos acogidos por la Asociación Humanitaria Niño Perdido

El pasado martes, la delegada de Solidaridad Sandra Gómez recibió y dio la bienvenida al grupo de niños bielorrusos que, de la mano de la Asociación Humanitaria Niño Perdido de Utrera, pasan cada verano en nuestra localidad. De esta forma, estos improvisados embajadores infantiles llegaron a nuestra localidad a las 13:30 horas procedentes de Minsk (capital de Bielorrusia) previa escala en Frankfurt (Alemania).

Este verano son un total de 25 los niños que vienen a pasar la temporada estival en nuestra localidad provenientes de la antaño denominada Rus Blanca, lo que supone un incremento en el número de familias de acogida con respecto al ejercicio del año anterior. Debemos recordar que la labor de la Asociación Humanitaria Niño Perdido de Utrera trabaja con niños provenientes de la zona de exclusión humana declarada tras el desastre nuclear de Chernobyl, situada en la localidad de Prypjat, donde los niveles de contaminación llegan a los 40 curios por metro cuadrado de Cesio-137 (o lo que es lo mismo, 2 billones de desintegraciones nucleares en cada segundo).

La Asociación Niño Perdido de Utrera ya tiene planteado todo un programa de actividades para hacerles su estancia en nuestra localidad más placentera, a fin de que estos niños gocen de unas mejores condiciones vitales y de salubridad, habida cuenta de los efectos nocivos e incluso deletéreos que provoca la radiación en el organismo, como puede ser la interferencia de isótopos de yodo I-131 con el correcto funcionamiento del tiroides, regulada por la acción de la hormona triyodotironina, implicada en procesos fisiológicos como el crecimiento y desarrollo.

Sandra Gómez ha querido resaltar “el trabajo y los valores solidarios que esta entidad lleva inculcando durante tantos años en nuestro municipio, realizando una labor altruista tan loable. Recientemente, la Fundación para la Salud Mental en Reino Unido ha recogido en un exhaustivo estudio en el que aseguran que los beneficios de un comportamiento voluntarioso y altruista pasan por la disminución de sentimientos y sensaciones negativas como la ira o la agresividad, ayudando asimismo a reducir los niveles de estrés y a mejorar nuestra integración social, previniendo la soledad y trastornos psicológicos asociados al aislamiento social”.

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